Una vida en el teatro: la obra adaptada por Lucho Mueckay

Una vida en el teatro, la nueva adaptación teatral de Lucho Mueckay y Marlon Pantaleón, está en las salas de Estudio Paulsen 

La obra Una vida en el teatro se retoma, pero esta vez con la mirada del director y actor Lucho Mueckay. Esta pieza teatral muestra la relación entre un actor de edad avanzada y un joven entusiasta en el oficio. Entre matices emocionales y el paso del tiempo, la historia refleja la fragilidad artística que hay entre ambos personajes. 

Estudio Paulsen abre sus puertas con esta puesta en escena que combina el dinamismo actoral de Lucho Mueckay, actor y director de la obra, y de Marlon Pantaleón, actor y director ejecutivo del estudio.

¿Cuál es la importancia del público?

La audiencia juega un papel muy importante en esta obra, porque la intención es que el público conozca los detalles del teatro. “Debemos mostrar la vida de los actores en el escenario y detrás de bambalinas”, afirma Marlon. 

Estudio Paulsen, además de presentar variedad de producciones, también ejerce como un estudio de formación teatral. En palabras de Marlon: “La obra busca predicar con el ejemplo”. En este sentido, sirve como una herramienta para promocionar al estudio. “La obra es perfecta para mostrar los sueños, las ilusiones, la fe en los problemas, todo lo que vive un actor dentro y fuera de bastidores”.

La fecha en que se montó coincide con casi 9 años de fundación de Estudio Paulsen. Las personas y, tal vez, futuros estudiantes de Estudio Paulsen ven de primera mano el modelo actoral de sus profesores antes de iniciar con su propia técnica.

Los cambios de la obra original

Los cambios en la mirada de Lucho respecto a la del primer director, Carlos Ycaza, se reflejan en el fortalecimiento de la comedia como recurso durante la historia. En este sentido, la comedia evoluciona y en lugar de ser ligera y splash, apuesta más por el dramatismo. 

“Las personas buscan que las hagamos reflexionar sobre temas más profundos, desde diferentes perspectivas”, añade Lucho, quien ha estudiado por 40 años el humor en el teatro.

Junto a Marlon, él propone fortalecer la comedia como un componente esencial del oficio teatral. “Somos dos facetas: el drama y la comedia”, afirma el director.

La obra busca jugar con las dos caras de la moneda y equilibrar el panorama, partiendo de la premisa de que, si la comedia es más seria, es más atractiva e influyente y por otro lado, el drama, si no es tan pesado o amargo, se vuelve más accesible.

La importancia es mostrar los roles, esa dinámica de poder entre el actor experimentado y el nuevo actor, y plasmar las emociones que van de la mano con estos personajes. Una vida en el teatro es una escala de tonos que van desde lo dulce hasta lo melancólico, con guiños al humor.

“Me encantan las montañas rusas”, afirma Lucho, haciendo alusión al mar de emociones que se fusionan en la obra. La experiencia consiste en combinar los momentos cómicos con esa sensación de nostalgia.

La relación de Lucho y Marlon

La relación entre ambos intérpretes forma parte importante de su obra. Una relación que, algunas veces, coincide con el personaje que están caracterizando y puede destapar interrogantes en su público: “¿Será que eso lo dijo Marlon? ¿Será que eso lo quiso decir Lucho?”.

“Si existen aspectos de los personajes que se proyectan porque forman parte de tu vida y logran una coincidencia, pero siempre salta la campana de que no estoy hablando de mí”, dice Lucho. Esta distancia entre personaje y actor evidencia la capacidad actoral de ambos intérpretes, que buscan con su obra reflejar, aunque sea un poco, la vida en el teatro.

La intención es tocar las fibras de los espectadores. “Las personas no tienen que salir igual como entraron, esa es la modificación en la conducta a la que se aspira”, reitera Lucho. «Las personas deben disfrutar el proceso y llevar consigo muchas preguntas.», concluye.

Las relaciones fraternales también forman parte del repertorio de mensajes que busca transmitir la puesta en escena. A pesar de ser personas con experiencias distintas, hablando de Roberto y Juan,personajes de la historia, al final está la posibilidad de que triunfe la amistad.

David Mamet dice: “Somos actores y exploradores del alma”, frase que recoge Lucho para describir lo que representa Una vida en el teatro.

Fuente: El Expreso

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